El plan (Novelando I)

Os pongo en antecedentes. Una de las consecuencias de ofrecer el editor de textos Q10 de forma gratuíta ha sido, y sigue siendo, la cantidad de libros que me han regalado personas de todo el mundo. Cuando lancé el programa decidí no cobrar por él. Como solución de compromiso decidí poner una wish list en Amazon, aunque no esperaba gran cosa. Me equivocaba. Raro es el mes que no me llega algún paquete de Amazon con alguno de esos libros, como regalo de alguien que quiere mostrar su agradecimiento por Q10. A todas esas personas, mil gracias.

Casi la totalidad de esos libros tratan sobre la escritura. Una estantería llena. El resultado es que en los últimos cinco años me he dado un atracón de información técnica. Y creo que ha llegado el momento de poner en práctica muchas de las cosas que he ido aprendiendo.

Siempre me ha hecho gracia esa frase que dice que a la mayoría de los escritores no nos gusta escribir: nos gustaría haber escrito. Y a mí me gustaría haber escrito. Mucho y malo. Para poder llegar a escribir algo bueno. No me siento orgulloso al decir que desde Cambalache no he escrito nada digno de mención, de modo que ha llegado el momento de arremangarme y ponerme a ello.

Hubo un amago con Corrigenda, pero se quedó en eso y el material que preparé para aquella historia aún me espera en una carpeta recóndita del disco duro. Quiero pensar que la historia sigue madurando y creciendo en mi inconsciente, y que cuando le hinque el diente estará madura y lista para contar. Quiero pensarlo.

El plan para esta web, aparte de cualquier anotación suelta que vaya surgiendo, es regristrar el proceso de escritura de una novela. Desde las primeras decisiones hasta el manuscrito final. Y hacerlo todo con las puertas abiertas, como ya hizo en su día Enrique Páez en su blog. Según contaba al terminar la escritura de su novela, se trata de una experiencia más que recomendable. No sé qué os parece a vosotros, pero a mí no me hace falta mucho más para lanzarme a la piscina.

Si alguno de vosotros decide acompañarme en este viaje, será bienvenido (como mi felpudo). No tengo intención de presentar los posts como si fuesen ejercicios, pero a quien le apetezca puede intentar seguir mis pasos y plantearse la mismas decisiones que yo voy a plantearme. En cualquier momento estoy disponible para, dentro de mis posibilidades, responder cualquier consulta o resolver alguna duda. Incluso no tengo inconveniente en leer algún texto sobre el que alguien necesite opinión. Los que me conocéis bien sabéis que para mí la crítica de textos es un vicio. Al pie de cada post, además de en la sección de contacto, encontraréis la información necesaria para enviarme un email o para contactar conmigo a través de Twitter.

Pero volvamos al plan. El primer paso es escoger un género. Para ello, intuyo que el procedimiento más fiable es reflexionar sobre qué me gusta leer, afinando tanto como me sea posible.

De siempre me ha gustado la ciencia ficción, aunque me temo que hace tiempo que desaparecieron esas cajitas tan ordenadas y tan perfectamente disjuntas que conocíamos como «géneros literarios». Se ha pasado de utilizar cajitas a emplear sacos, y me huelo que los usan más las editoriales como herramientas de mercadotecnia que los propios escritores.

En los últimos años, y sobre todo al leer o escuchar a autores estadounidenses, ha aparecido lo que se conoce como urban fantasy. Es este un saco amplio en el que echar géneros de toda la vida tan dispares como el terror, la ciencia ficción, o la fantasía. Y me atrevo a decir que este es el saco que más me llama la atención.

Me atraen las historias que se desarrollan en un futuro relativamente cercano, ya sea tratado de forma utópica como distópica. Es cierto que llevamos unos años con sobredosis de distopías, por lo que me tira más pensar en una historia que se desarrolle en un futuro cercano utópico. Una utopía con matices.

En ocasiones se compara 1984 con Un mundo feliz, casi siempre indicando que 1984 presenta una sociedad más oscura y terrible. Y no estoy de acuerdo. Me parece mucho más terrorífica la sociedad descrita en Un mundo feliz, porque si bien en la obra de Orwell la gente no se rebela porque no puede, en la de Huxley no lo hace porque no quiere. Teniendo soma y entretenimiento, no necesitan nada más, ni quieren oír hablar de la revolución. Me gustaría que mi historia se moviese en un entorno similar.

El verano pasado uno de mis sobrinos, Jaime, me preguntó cómo empezar a escribir un libro. Necesitaba alguna idea para la historia y alguna que otra indicación sobre cómo empezar. Tuvimos largas charlas sobre protagonistas, puntos de vista, construcción de tramas... Y le veía ese brillito en los ojos que te hace reconocer a un escritor. Escribió, por supuesto usando Q10, el primer borrador de sesenta y tantas páginas de una historia que ambos creemos que merece la pena. Quedamos de acuerdo en que el segundo borrador sería cosa mía, y creo que esta es una buena ocasión para tomar esa pequeña historia y hacerla crecer hasta hacerla toda una novela.

La historia trata de un chaval de unos catorce años que viaja a Gliese, un planeta gemelo a la Tierra. Dicho planeta tiene una particularidad: cuenta con acoplamiento de marea con la estrella a cuyo sistema pertenece. Esto tiene como consecuencia que su periodo de rotación es tal que siempre presenta la misma cara hacia su sol. La colonia humana se estableció hace años en la zona iluminada. La zona oscura está ocupada por unas criaturas humanoides conocidas como los «topos», ya que su morfología está adaptada a la vida en la oscuridad. En la zona fronteriza entre ambas zonas se da un atardecer (o amanecer) eterno, y es precisamente ahí donde transcurre la historia: en uno de los puestos fronterizos militares que mantienen a raya a los topos y protegen a la colonia humana.

Una nota mental que decidí memorizar hace tiempo: todas las ideas germinales suenan algo ridículas al principio. Esta ya ha pasado esta fase, porque os puedo asegurar que el primer borrador de Jaime, aunque está en bruto y sin pulir, engancha y se lee de un tirón.

Los siguientes pasos serán decidir los personajes de la historia y realizar un primer esqueleto de la trama. En ambos casos gran parte del trabajo ya está hecho en ese primer borrador, por lo que será cuestión de valorar lo que ya hay y plantearme los cambios que sean necesarios.

Para esta historia usaré el sistema de siete puntos que tan bien describe Dan Wells en una de sus charlas. El sistema de siete puntos, que describiré en detalle en el siguiente post, se presta estupendamente a crear la estructura de una historia con componente heroico, como es el caso. Dan Wells usa en su charla ejemplos bien conocidos, como puede ser Harry Potter y la piedra filosofal, y la verdad es que sorprende encontrar un método que cuadre de manera tan perfecta con historias que ya existen y que, con toda probabilidad, no se escribieron siguiendo precisamente ese método.

Seguid conmigo en este viaje. Estoy seguro de que si os gusta escribir, o leer sobre escritura, os van a encantar las paradas en el camino y las vistas por la ventanilla.

Por cierto: Jaime sigue escribiendo y según me contó en su última visita ahora está escribiendo una historia nueva. Mi única respuesta cuando me contó un pequeño resumen fue «o la escribes tú o te la quito y la escribo yo». ¿Será que llevamos en los genes esto de mentir por escrito?